VISION Y MISION DEL REINO DE CRISTO Y SU IGLESIA
- Francisco Acevedo Hernández
- Dec 20, 2018
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En el Evangelio según San Lucas, capítulo 4, versos del 18-20, se establece la visión y la misión de Cristo que habían sido anunciadas por el profeta Isaías. El verso 20 evidencia que “los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él”. Todos estaban viendo la realidad de la visión que muchos vieron, según se registra en el Antiguo Testamento, cuyo primer visionario fue Abraham. A éstos en la sinagoga, Jesucristo, que es la realidad de la visión o la visión hecha realidad, les presenta su misión, dada por el profeta Isaías(Isaías 61: 1-2):
1. DAR BUENAS NUEVAS A LOS POBRES.
Se trata de los pobres en espíritu (Mateo 5:3). Jesús dice que de ellos es el Reino de los Cielos. El pobre es todo aquel que tiene una necesidad. El pobre de espíritu es aquel que tiene una necesidad espiritual y necesita ser liberado de esa pobreza espiritual, liberado del pecado heredado de Adán-Eva. Las buenas nuevas, el evangelio, es anunciar y realizar la redención del ser humano necesitado, oprimido por el pecado. Eso fue lo que hizo Jesús: redimir al ser humano, a la humanidad esclavizada y empobrecida por el pecado, heredado de Adán-Eva.
2. SANAR A LOS QUEBRANTADOS DE CORAZON.
El término corazón habla de la interioridad del ser humano, del NOUS (espíritu y alma). Cristo vino a sanar el corazón, a vivificar el espíritu muerto del hombre, quebrantado por el pecado, pecado por el cual el ser humano estaba separado de Dios. Recordemos que pecado es separación de Dios. El hombre (Adán-Eva), por el pecado de desobediencia, se separó de Dios y fue echado de su presencia, fue echado del Edén. Isaías repite lo que había dicho el salmista: “Él sana a los quebrantados de corazón y venda sus heridas” (salmo 147: 3). Él sana (salva y resucita) el espíritu muerto del hombre y venda las heridas de su alma (voluntad, ideas, emociones, sentimientos rotos…), consecuencias del pecado heredado de Adán.
3. PREGONAR LIBERTAD A LOS CAUTIVOS.
Jesús nos libertó del pecado y de la muerte eterna que nos tenían cautivos y esclavizados. La carta a los Hebreos dice que Cristo vino “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2: 14-15).
4. DAR VISTA A LOS CIEGOS.
Jesús vino a dar vista a los ciegos naturales y a los ciegos espirituales. Los evangelios están llenos de este tipo de milagros: dar vista a los ciegos que no podían ver la realidad natural y a los que no podían ver la realidad espiritual (la visión del Reino).
5. PONER EN LIBERTAD A LOS OPRIMIDOS.
Jesús no solamente vivificó el espíritu muerto del hombre y lo unió nuevamente a Dios sino que libertó su alma deprimida, su mente cautiva, y sanó su cuerpo enfermo.
6. PREDICAR EL AÑO AGRADABLE DEL SEÑOR.
El año agradable, aceptable o de jubileo es el tiempo cuando somos restaurados y puestos en libertad. Es el año o tiempo en que aceptamos a Jesús como nuestro Mesías esperado y como único y suficiente Salvador. El año de jubileo hebreo ocurría cada 50 años. En ese año todos los hebreos esclavizados por deudas eran puestos en libertad (Levítico 25: 8-13). Era un año de gracia. Con Cristo llegó el año de gracia, el tiempo de gracia para la liberación de la esclavitud del pecado y salvación espiritual por fe en Él.
Cuando terminó de leer, Jesús dijo: “Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”. Es decir, hoy, en este momento, en este tiempo, ustedes están viendo la visión anunciada y profetizada desde los tiempos antiguos: que vendría un mesías, un redentor espiritual de la humanidad, del ser humano separado de Dios por el pecado de Adán-Eva. Aquí estoy YO, vengo a cumplir la misión. Esa misión fue declarada en la cruz: “consumado es”, es decir, misión cumplida.
¿QUIENES VIERON LA VISION DEL REINO?
1. ABRAHAM.
¿Qué vio? En Génesis 15: 1-15 se puede observar claramente la visión de Abram. El vio ESTRELLAS señaladas por Jehová Dios. Las estrellas tipifican a creyentes (luces) que habitan en el Reino. Jesús dijo: “Vosotros sois la LUZ del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5: 14). En la visión que vio Abram, Cristo está diciendo: vosotros sois la luz, vosotros sois las estrellas. ¿Qué vio Abram? Dice el relato bíblico que Jehová Dios tomó a Abram “y lo llevó fuera, y le dijo: MIRA ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia” (verso 5). La descendencia serán esas luces de las que habla Jesús y que formarán el Reino de los Cielos, los habitantes de un Reino cuyo Rey es Cristo. Abraham vio a Cristo tipificado en Melquisedec. “Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente REY DE JUSTICIA, y también REY DE SALEM, esto es REY DE PAZ” (Hebreos 7: 1-2). Cristo nos dio la PAZ cuando hizo JUSTICIA por nosotros y nos RECONCILIÓ (nos justificó) con el Padre Dios. Por Cristo volvimos a nuestro lugar de origen: el Padre. Habíamos sido echados del Paraíso, del Reino (Génesis 3: 23-24), de la presencia de Dios a causa de la desobediencia (pecado) de Adán-Eva, pero Cristo, con su muerte en la cruz, nos regresa a la vida de Dios: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Así quedó hecha la JUSTICIA y hecha la PAZ por el Rey de paz. Se cumplió la profecía de Isaías: “y el efecto de la JUSTICIA será la PAZ; y la labor de la JUSTICIA, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo” (Is. 32: 17-18). El salmo 85:10 revela este misterio de la salvación: “La misericordia y la verdad se encontraron; la JUSTICIA y la PAZ se besaron”. Eso fue lo que vio Abram: un Reino de estrellas, de luces, de creyentes donde mora y gobierna el Rey de Paz, el Rey que hizo JUSTICIA, JESUCRISTO.
2. MOISES.
¿Qué vio? En el libro de Deuteronomio, en el capítulo 3, versos 27-28, Moisés vio (la visión) el Reino tipificado en Canaán. Jehová Dios le dice: “Sube a la cumbre del Pisga y ALZA TUS OJOS al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y MIRA CON TUS PROPIOS OJOS; porque no pasarás el Jordán. Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar LA TIERRA QUE VERÁS”. En Deuteronomio 32: 52 se registra lo mismo: “VERÁS, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel”, en el 34:4 Jehová hablándole a Moisés le muestra la visión: “y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: a tu descendencia la daré. Te he permitido VERLA CON TUS OJOS, mas no pasarás allá”.
3. JOB.
¿Qué vio Job? Después de haber pasado por un fuerte trato de enfermedad física y de depresión mental por sus pérdidas, Job vio a alguien, vio a Dios y dijo: “De oídas te había oído; mas ahora MIS OJOS TE VEN” (Job 42: 5).
4. DANIEL (Beltsasar).
¿Qué vio? En el libro de Daniel, capítulo 2, se narra que el rey Nabucodonosor tuvo sueños y se perturbó su espíritu por las visiones en sueños. Luego el sueño se le olvidó. Necesitaba recordar el sueño y entender la visión que vio en ese sueño. No hubo quien recordara e interpretara el sueño de Nabucodonosor. Pero “el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del Cielo” (Daniel 2:19) porque Dios es quien da la visión y la revelación (Dan. 2: 28 …). El capítulo 2 del Libro de Daniel trata de este sueño y de esta visión. ¿Qué vio Daniel? Daniel vio a Cristo, vio el Reino de Cristo (Dan. 2: 44-45).
El rey y Daniel VIERON una gran IMAGEN, de gloria sublime y aspecto terrible. La imagen se describe de la siguiente manera: 1) cabeza de oro fino, 2) pecho y brazos de plata, 3) vientre y muslos de bronce, 4) piernas de hierro y 5) pies de hierro y barro cocido.
Según se narra, una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y barro cocido y los desmenuzó y desmenuzó todo. La piedra que hirió a la imagen se convirtió en Gran Monte que llenó toda la tierra (significando el Reino de Jesús, Reino de Dios, Reino de los Cielos), profecía dada en el Salmo 125, 2: “como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehová está alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre”. ¿Cuáles son los significados en esta visión-sueño? La cabeza de oro es el reino de Babilonia con Nabucodonosor al frente. Pecho y brazos de plata es un reino inferior al de Babilonia (Medos-persas). Bronce es un reino que dominará sobre toda la tierra (Alejandro Magno dominó sobre Grecia…). Hierro es un reino fuerte que como tal desmenuza y rompe todas las cosas. Desmenuzará y quebrantará todo (es el Imperio Romano). Pies de barro y hierro es un reino dividido: reino en parte débil (barro) y en parte fuerte (hierro). Hierro mezclado con barro significa que habrá una mezcla por medio de alianzas humanas, pero no se unirá el uno al otro. En este reino, en este Imperio romano vino Cristo.
En los días de estos reyes, el Dios del Cielo levantará un Reino que no será jamás destruido y permanecerá para siempre (Reino de Dios, Jesucristo).
La visión demostró el porvenir: Jesús Rey. La piedra no cortada por mano, por carne, sino por Dios, es establecida como la piedra del ángulo, como el fundamento espiritual del Reino de Dios. He ahí la visión del Rey, la visión del Cuerpo de Cristo, la visión de la Iglesia: un cuerpo de muchos miembros, un Cielo de muchas luces, de muchas estrellas que están para alumbrar al mundo. Dice Daniel: “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido” (Dan. 7: 13-14).
5. DAVID.
¿Qué vio David?
David vio el Reino unido de Cristo, a Cristo mismo corporal, al Cuerpo de Cristo, a la Iglesia, un Cuerpo de muchos miembros (hermanos juntos). En el salmo 133 se registra esta visión de David: “¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición y vida eterna”.
David está viendo un cuerpo sacerdotal (Aarón) ungido (óleo) desde la cabeza hasta el borde de sus vestiduras. Aarón era un sacerdote. Los sacerdotes estaban para ministrar a Jehová Dios. El Cuerpo de Cristo está ungido para ministrar al Señor. El rocío habla del agua, de la Palabra de Dios que debe ser ministrada a los no creyentes para salvación y a los creyentes para edificación.
De manera que David vio en visión profética el cuerpo de Cristo, la familia de Dios (los hermanos juntos), un cuerpo de muchos miembros, juntos, en armonía, donde mora Dios en el Espíritu (Ef. 2:22). En Efesios 4:4-6 se lee: “un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos (los hermanos juntos), el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”. Eso fue lo que vio David y nos invita a ver, por eso dice: MIRAD….
6. SIMEÓN.
¿Qué vio?
“Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque HAN VISTO MIS OJOS TU SALVACIÓN, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos: luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel” (Lc. 2: 25-32).
El texto se explica por sí solo, no hay que hacer mucha exégesis, ni análisis en profundidad, para inferir que el anciano Simeón no solamente VIO AL SALVADOR, a Emanuel (Dios con nosotros) sino que lo tuvo en sus brazos. Vio la visión y la tocó. Vio, tocó la visión y la describió en profecía para los gentiles (Luz) y los israelitas (Gloria).
7. JUAN, EL BAUTISTA.
¿Qué vio?
Juan el Bautista apareció como profeta del Señor, anunciado por Isaías (Is. 40:3-5). Jesús lo comparó con Elías (Mt. 11:14) y lo definió como el profeta más grande (Mt. 11: 7-13) y como el testigo verdadero del Mesías (Jn. 5: 30-36). Si Juan Bautista anunció a Jesús como el Mesías y fue su testigo quiere decir que lo vio y no solamente lo vio físicamente sino que antes tuvo un encuentro espiritual con Jesús desde el vientre de su madre Elisabet cuando María la visitaba. Un encuentro y visión espiritual de vientre a vientre. Vio a Jesús en el Espíritu: “Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo” (Lc. 1: 41).
En pleno ejercicio de su ministerio del bautismo para el arrepentimiento (lavamiento con agua), Juan vio a Emanuel (Dios con nosotros) y lo señaló como el Cordero de Dios, como el Mesías prometido para redención del hombre: “El siguiente día VIO Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo… y yo LE VI y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios” (Jn. 1: 29-34). De manera que Juan el Bautista vio a Jesús desde el vientre de su madre, en el Espíritu, y en la realidad física por el mismo Espíritu señalándolo como el Ungido (Mesías, Cristo, Emanuel, Dios con nosotros) anunciado por los profetas.
8. ESTEBAN.
¿Qué vio Esteban?
Esteban, judío, diácono (servidor) de la primera Iglesia y primer mártir (testigo), “lleno de fe y del Espíritu Santo”; se destacaba por la gracia, poder y sabiduría que manifestaba en su ministerio que fue mucho más allá del diaconado. Fue un predicador elocuente con un discurso cargado de historia del pueblo israelí. Su discurso es el más largo del libro de hechos (Hech.7:2-53). El propósito del discurso era probar que la presencia y la gracia de Dios no se limitaba a un país ni a un santuario en particular. En su discurso se puede observar entre líneas que el Señor le había dado claramente una visión: la visión del Rey, la visión del Reino de los Cielos. En este discurso, lleno de historia, Esteban se refiere a los primeros visionarios del Reino: Abraham, José, Moisés, entre otros. Esteban recuerda y relata la visión de Moisés: “Entonces, Moisés, MIRANDO, se maravilló de la VISION; y acercándose para OBSERVAR, vino a él la voz del Señor …” (Hech. 7: 31). Al oír el discurso, se enfurecieron sus hermanos oyentes y decidieron matarlo. La escritura registra: “Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los OJOS en el cielo, VIO la gloria de Dios, y a JESÚS que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí VEO los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios”. Esa fue la visión de Esteban: Vio al Rey, vio al Reino.
9. PABLO.
¿Qué vio el Apóstol Pablo?
El Apóstol Pablo en su defensa ante el rey Agripa dijo: “ … iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, VI una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto HE APARECIDO A TI, para ponerte por ministro y testigo de LAS COSAS QUE HAS VISTO, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hech. 26: 12-18).
En el texto podemos observar que el Señor le dio a Pablo la visión y la misión y lo constituyó Ministro y Apóstol (lo envió).
10. JUAN, EL APÓSTOL.
¿Qué vio Juan, el Apóstol?
Juan el Apóstol o “Juan el Teólogo”, como lo llamó la iglesia de los primeros siglos y que también se le conoce como “el discípulo amado” (en el sentido del término griego AGAPE: el amor de Dios o la vida de Dios); vio una visión del Hijo del Hombre (Apocalipsis 1:12-20) descrita así: “Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llamas de fuego; y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Cuando LE VI, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. Escribe LAS COSAS QUE HAS VISTO, y las que son, y las que han de ser después de estas. El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias”.
He ahí la visión de Juan el Apóstol, visión que se explica por sí misma. El vio, en el Espíritu, a Jesús, al Rey, al Reino de Cristo muy bien tipificado como personaje y como Iglesia.
¿QUÉ ES EL REINO DE LOS CIELOS?
¿Qué es el Reino de los Cielos, cómo lo puedo ver, cómo puedo entrar a ese reino? Juan el Bautista llamó al arrepentimiento porque el Reino de los Cielos se había acercado y exhortaba al pueblo a confesar sus pecados y a hacer frutos dignos de arrepentimiento, bautizándoles en agua. Todo esto para preparar los caminos del Señor Jesús que es el Reino y que venía a bautizar en Espíritu Santo y fuego. Jesús también comenzó predicando el arrepentimiento porque el Reino de los Cielos se había acercado (Mateo 4: 17), entendiendo que el Reino es un Rey (Cristo mismo).Entonces ¿cuál es la misión de la Iglesia? Su misión es establecer la visión dada. ¿Cuál es la visión? La visión es el Reino de Dios, un Reino espiritual donde gobierna un Rey: Cristo. Un Rey que gobierna con unos principios espirituales, los principios del Reino de Dios. La misión de la Iglesia es establecer a Cristo en el corazón del hombre redimido. Primero Cristo nos movió de un lugar a otro. ¿De dónde a dónde? Pablo dice que el Padre “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al REINO DE SU AMADO HIJO” (Col. 1:12-13). Surge, pues, otra pregunta: ¿Qué tengo que hacer para VER el Reino y para ENTRAR en él? En Juan, capítulo 3, versos 1-12, Jesús tiene una conversación con un maestro de la ley llamado Nicodemo. Jesús le dice: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede VER el reino de Dios” (verso 3) y más adelante le dice: “el que no naciere del agua y del Espíritu, no puede ENTRAR en el reino de Dios” (verso 5). Jesús le está diciendo que para ver y entrar al reino de Dios hay que dar un salto de lo natural (la carne) a lo sobrenatural (lo espiritual).
Para entrar al Reino es necesario nacer de nuevo, del AGUA y del ESPÍRITU. El agua está representando la Palabra de Dios y el Espíritu el poder de Dios que convence de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16: 8). Nicodemo no podía ver el reino de Dios que Jesús estaba estableciendo porque Nicodemo era carnal y andaba en la letra de la palabra (ley) no en el Espíritu: “la letra mata, el Espíritu vivifica”(2 Cor.3:6). Somos regenerados por el lavamiento del agua, la Palabra (Jn.15: 3) (Tito 3:5-6). Pablo, con inteligencia espiritual, entendió esta revelación de Jesús y dijo: “El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Rom. 14: 17).
Ahora, ¿qué debemos VER como creyentes y como Iglesia? Nosotros debemos tener “PUESTOS LOS OJOS en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12: 2). Dice Pablo: “Poned LA MIRA en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3: 2). Hay iglesias que están CIEGAS, con la visión perdida, muy corta, que no pueden ver claramente la visión del Reino, porque hay tinieblas que le impiden ver el Reino; el Señor les dice lo mismo que a la iglesia de Laodicea “Unge tus ojos con colirio, para que VEAS” (Apoc. 3:18). Es decir, aplica el Poder del Espíritu Santo a tu espíritu para que puedas ver claramente la visión del Reino.
VISION CUMPLIDA
Una última pregunta: el ministerio quíntuple, los ministros de la Iglesia de hoy ¿qué ven y qué hacen, qué visión y misión tienen? Todos los ministros deben tener una misma visión: El Reino de los Cielos y una misma misión: establecer el Reino de los Cielos (Cristo) en el corazón de los redimidos, enseñando permanentemente lo mismo: el Reino de Dios y su justicia –Jesucristo- (Mateo 6:33). En el libro de los Hechos se narra que “Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo” (Hechos 28:30-31). Los ministros del Señor están para enseñar la simplicidad del Evangelio: El Reino de Dios y Jesucristo. Si esto se hace, podemos decir: VISION CUMPLIDA.
Francisco Acevedo.
Maturín, Venezuela,Septiembre 2016.

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