top of page

Francisco Acevedo

Home: Welcome
Home: Blog2
Search

ABUNDANCIA Y ESCASEZ -Riqueza y Pobreza -

  • Writer: Francisco Acevedo Hernández
    Francisco Acevedo Hernández
  • Jan 16, 2019
  • 8 min read

Francisco ACEVEDO

(Mensaje para los cristianos en medio de la crisis venezolana).

En el Proverbio 30 del rey Salomón se lee: “No me des pobreza ni riquezas; manténme del pan necesario; no sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios” (Prov. 30: 8-9).

Este creyente está orando sabiamente, está pidiendo a Dios su sustento en un escenario equilibrado entre pobreza-riqueza (escasez-abundancia). Es una oración, además, sobria: “manténme del pan necesario”. Pablo aconseja a Timoteo: “Sé sobrio en todo…” (2 Tim. 4: 5). En consonancia con Salomón, Pablo exhorta: “Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo estemos contentos con esto” (1 Tim. 6: 7-8). Dice contentos, no conformes. Y advierte: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1 Tim. 6: 9-10).

La riqueza está relacionada con la abundancia, la pobreza con la escasez. Ya hemos leído la oración expresada en el proverbio 30 de Salomón. Pero ¿qué hacemos con la pobreza o la riqueza si llegan a nuestras vidas por circunstancias socio-económicas y políticas? Pablo expone su testimonio a los cristianos de Filipos: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente (en escasez), y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4: 12). La clave está en la presencia de Cristo en el creyente. Pablo había dicho: “Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí” (Gal. 2: 20) Y en otra parte afirma: “Para mí el vivir es Cristo…” (Fil. 1: 21).

Una de las manifestaciones de Cristo, del fruto del Espíritu en nuestra vida, es el GOZO (Gal. 5: 22-23). Por tal razón, Pablo manifiesta: “He aprendido a CONTENTARME (gozo), cualquiera que sea mi situación”. Lo que quiere decir que Pablo fue enseñado por el mismo Espíritu que moraba en él: “En todo y por todo estoy enseñado”. Y el mismo Espíritu impartido en nuestros corazones, es la unción que enseña: “La unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él” (1 Jn. 2: 27). Es evidente que Juan se está refiriendo al Espíritu Santo.

Recordemos lo que dijo Jesús del Espíritu Santo: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho” (Jn. 14: 26). Ahora estamos entrando en el terreno de la revelación. El Espíritu Santo nos revela (nos lleva) al Hijo, y el Hijo nos revela (nos lleva al Padre): “Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Cor. 12: 3) y Jesús nos lleva al Padre, Él dijo: “Nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn. 14: 6). Jesús nos revela al Padre y se define como el camino al Padre.

El Espíritu Santo, en revelación, enseñó todas las cosas a Pablo y éste aprendió, entre otras cosas, a CONTENTARSE. O sea que el CONTENTARSE (la alegría, el gozo) es un aprendizaje. Podemos aprender a contentarnos. Y sobre este aprendizaje de alegría y gozo, en el Antiguo Testamento tenemos registrado el testimonio del profeta Habacuc, quien en medio de la escasez supo manifestar su alegría y gozo independientemente de la circunstancia crítica que se vivía en su momento. Su alegría y gozo en el Señor se expresan cuando proclama: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo YO ME ALEGRARÉ EN JEHOVÁ, Y ME GOZARÉ EN EL DIOS DE MI SALVACIÓN. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar” (Hab. 3: 17-19).

Hermana, hermano, ¿HAS APRENDIDO a contentarte ante la crisis en Venezuela? ¿Tu gozo y tu alegría en el Señor, dados por el Espíritu Santo, permanecen en ti a pesar de la situación de escasez y pobreza en el país? Considera el asunto. Recordemos que la Palabra dice: “estemos contentos con esto” (1 Tim. 6: 7-8). Y también dice: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil. 4: 12). No dice que estemos conformes, dice que estemos contentos. La conformidad es otra cosa.

Además de Habacuc, tenemos el testimonio de Pablo y el poder de Cristo en nosotros por su Espíritu Santo. Por tanto, podemos decir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, o lo que es lo mismo: “Jehová el Señor es mi fortaleza”. ¿Está claro? Claro que está claro.

El Espíritu Santo, quien inspiró las Escrituras (véase 2 Ped. 1: 21 y 2 Tim. 3: 16), nos consuela y nos enseña por las mismas Escrituras. Pablo dice que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom. 15: 14). Así, el hambre, las hambrunas, la escasez y la pobreza que se describen en la antigüedad bíblica son para nuestra enseñanza y esperanza. Es el caso de José quien fue vendido a Egipto por sus hermanos. Dios tenía un propósito y preparó un plan con José a quien le dio el don de interpretar sueños.

Esteban al relatar la historia de la salvación de Israel en relación a José dice: “Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a José para Egipto; pero DIOS ESTABA CON ÉL, y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. Vino entonces HAMBRE en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y GRANDE TRIBULACIÓN; y nuestros padres no hallaban alimentos. Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. Y en la segunda, José se dio a conocer -se reveló- a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José” (Hech. 7: 11-13). Allí está el propósito de la hambruna. José había interpretado un sueño que tuvo Faraón. El relato está en el capítulo 41 del Génesis. “Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río; y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas” (Gen. 41: 17-20). José interpreta: “Las siete vacas hermosas siete años son… También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años” (Gen. 41: 27). “He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, SIGNIFICA que la cosa es firme DE PARTE DE DIOS, y que Dios se apresura a hacerla” (Gen. 41: 29-32). Faraón tuvo testimonio de la interpretación del sueño y aceptó el consejo de José para juntar provisión en los buenos siete años y depositarlos para el tiempo de los siete años de hambre que vendrían luego. Lo demás es historia que usted puede leer desde el capítulo 40 del Génesis en adelante.

Es importante destacar que Dios está en el asunto y Él es el promotor de la situación socio-económica de Egipto y Canaán. Dios está en control. Recordemos que José dijo a Faraón en relación a la interpretación del sueño: “Lo que Dios va a hacer lo ha mostrado a Faraón” (Gen. 41: 28). Y en otra parte dijo José a Faraón: “No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón” (Gen. 41: 16). Y también dice José: “El suceder el sueño a Faraón dos veces, SIGNIFICA que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla” (Gen. 41: 32).

Toda crisis socio-económica y política ocurrida en cualquier nación está en los propósitos y planes de Dios. Venezuela no escapa de esto. En la historia de la nación, desde la guerra de independencia hasta nuestros días ha habido crisis que han producido escasez y hambruna. Un caso, por ejemplo, fue la guerra federal o guerra larga que fue de 1859 a 1863 y destruyó casi la totalidad del país. Sin embargo, la nación se levantó, se recuperó y siguió su proceso histórico, y eventualmente alcanzó abundancia. Y luego otra vez escasez… El punto es, como hemos dicho: ¿Qué hacer ante una crisis socio-económica de escasez o ante una situación de abundancia? Hablo a los cristianos. Ya tenemos los ejemplos de José, Habacuc y Pablo. El mensaje es aprender a mantenerse en el Espíritu, trascender a los lugares celestiales donde usted puede alegrarse en Jehová y gozarse en el Dios de su salvación porque “Jehová el Señor es mi fortaleza… y en mis alturas me hace andar”, o sea “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Si “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron…” (Rom. 15: 4), podemos preguntarnos ¿cuál es la enseñanza de la historia de José? Esteban dice que hubo dos momentos en medio de la crisis. El primer momento fue por razones de hambre y escasez, razones que produjeron un estado de conciencia de la crisis, lo cual llevó a Jacob a buscar alimento (trigo) a Egipto. Este paso produjo un quebrantamiento por la tribulación. En el segundo momento se revela el propósito y plan de Dios en relación a la crisis por el hambre y la escasez: “JOSÉ SE DIO A CONOCER a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José” (Hech. 7: 11-13). Así, se reveló y se cumplió el propósito y plan de Dios para el pueblo de Israel.

La Biblia usa muchos simbolismos para expresar un mensaje. Así, podemos interpretar que José simboliza a Cristo quien quiere revelarse a su pueblo Israel y al mundo: “En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino (a redimir), y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Jn. 1: 10-12).

José es tipo (símbolo) de Jesucristo. Así como Dios estaba permanentemente con José (“Dios estaba con él” –Gen. 39: 2-3 y 21-), también Jesús estaba permanentemente con Dios, en comunión con su Padre. Dijo Jesús: “No estoy solo, porque el Padre está conmigo” (Jn. 16: 32). En otra parte Jesús proclama la unidad con su Padre al decir: “Yo y el Padre uno somos” (Jn. 10: 30). Y también dijo: “Nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo, y a aquel a quien el Hijo lo quiera revelar” (Lc. 10: 22).

Así como José se reveló a sus hermanos en medio de la crisis, Jesús se reveló a su pueblo y también quiere revelarse a nosotros. Para ello establece un plan. El plan puede ser una crisis socio-económica-política. El primer paso (primera vez) es la toma de conciencia de la crisis, del quebrantamiento, de la tribulación. Se produce un rompimiento interno, se quiebra el corazón duro, la soberbia, la altivez y vamos al clamor. Recordemos que “Antes del quebrantamiento es la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu” (Prov. 16: 18). Luego, en un segundo paso (la segunda vez), Dios se revela como nuestro salvador y en medio de la crisis podemos verle a Él, como lo vieron los patriarcas, Habacuc y Pablo, entre otros. Entonces, como dice la Palabra: “los justos se alegrarán; SE GOZARÁN delante de Dios y SALTARÁN DE ALEGRÍA” (Sal. 68: 3), porque “grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros” (Sal. 126: 3) al “revelar a su Hijo” (Gal. 1: 16). ¡Aleluya! Bendiciones para este año que comienza.

Francisco ACEVEDO. Macon, Georgia, Estados Unidos. Enero del 2019.



 
 
 

コメント


Piles of Books

Contact

Maturin, Monagas, Venezuela

00584147693783

  • facebook
Home: Contact
  • facebook

©2018 by Francisco Acevedo. Proudly created with Wix.com

bottom of page