UN ESPIRITU LLAMADO TEMOR
- Francisco Acevedo Hernández
- Dec 20, 2018
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Updated: Dec 20, 2018
“Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio” (2 Tim. 1: 7-versión Dios Habla Hoy-). Si Dios no nos ha dado “un espíritu de temor”, quiere decir que ese espíritu no viene de Dios. Es un espíritu que viene de otra parte: viene de satanás, del diablo, de las tinieblas. Dios le permitió a satanás probar a Job y hay un pasaje donde se manifiesta un espíritu de temor venido de satanás y percibido por Job quien dice: “El asunto también me era a mí oculto; Mas mi oído ha percibido algo de ello. En imaginaciones de visiones nocturnas, cuando el sueño cae sobre los hombres, me sobrevino un espanto y un temblor, que estremeció todos mis huesos; Y al pasar un espíritu por delante de mí, hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo. Paróse delante de mis ojos un fantasma, cuyo rostro yo no conocí…” (Job 4:12-16). Al usar el término “espanto”, “espíritu”, “fantasma” y los términos “oculto” e “imaginaciones de visiones nocturnas”, y por las manifestaciones que presenta Job, evidentemente hay un visitante que viene de lo “oculto”: un espíritu de temor que toca a Job produciéndole “temblor”, “estremecimiento” y “un erizar de pelos”. Ya Job había experimentado temor y espanto, él dice: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación” (Job 3: 25-26). Hay otros pasajes en la Biblia donde Dios ordena dejar el miedo, el temor, porque es un espíritu dañino y bloquea nuestra mente, nuestras emociones y nuestra relación con Dios. Dios se aparece a algunos personajes de la Biblia y lo primero que les dice es: No teman. A Abram en visión le dice: “NO TEMAS, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (Gen. 15: 1). A Josué le dice: “NO TEMAS ni desmayes” (Jos 1: 9 y 8:1). El Señor sabe que te puede pasar como a Job, por eso en el salmo 91 te dice: “NO TEMERÁS el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya” (Sal. 91: 5-6). Dios es tu escudo, hermano, Él te dice por el profeta Isaías: “NO TEMAS, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Is. 41: 10). Cuando María vio al ángel Gabriel, ella “SE TURBÓ por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, NO TEMAS, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lc. 1: 29-30). Somos sensibles al temor, al miedo, al susto. Por eso el Señor siempre nos dice: NO TEMAS. Juan al relatar su visión de Jesucristo en la isla Patmos, dice: “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: NO TEMAS; yo soy el primero y el último” (Apoc. 1:17). Y a sus discípulos les dice: “NO SE TURBE vuestro corazón NI TENGA MIEDO” (Jn.14: 27). “NO TEMAIS, manada pequeña” (Lc. 12: 32). Y así en muchas partes de la Biblia el Señor nos ordena no temer, no tener miedo. Tenemos recursos para enfrentar al espíritu de temor. Tenemos el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros: “recibiréis PODER, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo” (Hech. 1: 8) y tenemos la autoridad que nos da Jesús para hollar serpientes y escorpiones (tipos de demonios): “He aquí os doy POTESTAD (autoridad y poder) de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará” (Lc. 10: 19). Hermano, hermana, ejercítate en el uso del poder y la autoridad que tú tienes para reprender y echar fuera el temor, el miedo, y verás que huye de ti, se va. Sabemos que “el mundo entero está bajo el maligno” (1 Jn. 5:19). También Juan nos dice: “mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Jn. 4: 4). En esta misma línea, ante una amenaza de un gran ejército que viene contra Eliseo anunciado por su criado, el profeta le dijo: “NO TENGAS MIEDO, porque más son los que están con nosotros (ángeles de Dios) que los que están con ellos” (Lea el relato en 2 Reyes 6: 8-23). En relación a los ángeles, en la carta a los Hebreos, se lee: ¿No son todos –los ángeles- espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1: 14). Hermano, tú eres heredero de la salvación. En otras partes, la Palabra dice que “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” (Sal. 111: 10, Prov. 1: 7, Prov. 9: 10) y que “el temor de Jehová es aborrecer el mal” (Prov. 8: 13). Por tanto, el temor de Dios es el único temor que debemos tener, no otro: “Bienaventurado el hombre que TEME a Jehová… NO TENDRA TEMOR de malas noticias” (Sal. 112: 1 y 7). Dice Salomón: “TEME A DIOS, y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre” (Eclesiastés 12:13). Hermanos: Si tienen temor, recuerden que “En el amor no hay temor, sino que EL PERFECTO AMOR -Cristo- echa fuera el temor” (1 Jn. 4: 1). Amén.
Francisco ACEVEDO. Maturín, Venezuela. Noviembre 2018.

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