“SI SE HUMILLARE MI PUEBLO….” (2 Cron. 7: 14) (1 Reyes 9: 1-9)
- Francisco Acevedo Hernández
- Dec 20, 2018
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Updated: Dec 20, 2018
“Si se humillare MI PUEBLO, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra…”
Con frecuencia utilizamos este texto bíblico para referirnos a la problemática del PUEBLO venezolano o de cualquier otro pueblo con graves problemas políticos, socio-económicos, morales, espirituales, entre otros. Si usted hace un sencillo estudio del texto bíblico usando tres reglas de la Hermenéutica (OBSERVAR, INTERPRETAR Y APLICAR) se va a dar cuenta rápidamente que ese texto NO APLICA para el pueblo venezolano. Empieza el texto expresando: “Si se humillare MI PUEBLO”… Al OBSERVAR la expresión MI PUEBLO, de una vez excluye al pueblo de Venezuela o cualquier otro pueblo, porque el contexto me dice que el autor de Crónica (quizás Esdras) está hablando del pueblo de Dios, de Israel, no de Venezuela. Entonces la regla de INTERPRETAR me indica que este texto no se debe APLICAR a Venezuela porque está referido al pueblo de Israel. Jehová Dios le está hablando al rey Salomón de su pueblo, de Israel. Entonces, no me saque el texto del contexto y se lo aplique a Venezuela porque sencillamente NO APLICA.
El contexto es la edificación del templo a Jehová para adorarle a Él y sólo a Él. Jehová establece condiciones de pacto que se pueden leer en el verso 13. Dice así: “Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare la langosta que consuma la tierra o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo...” Son condiciones de pacto de Dios con Salomón, rey de Israel. Se trata del pueblo de Israel, cuyo Dios es Jehová.
Conclusión: Este texto NO APLICA para Venezuela y su problemática. Venezuela no es el pueblo de Dios, no es Israel, aunque en Venezuela hay un pueblo de Dios, como en otros países. Ese pueblo es la Iglesia y ese es el pueblo que se tiene que humillar, si es el caso, para cumplir su propósito. Si Venezuela fuera el pueblo de Dios no anduviera en lo que anda (idolatría, hechicería, brujería, corrupción (rapiña), borrachera, inmundicias, delincuencia, etc.
VENEZUELA Y EL SINDROME DE NÍNIVE (Jonás 1: 2)
El texto bíblico que SÍ APLICA para Venezuela y para cualquier nación que no conoce a Dios es el texto o libro de Jonás. Venezuela y las naciones que no conocen a Dios, al Dios verdadero, tienen el síndrome de Nínive. ¿Cuál es el problema? ¿Cuáles son los síntomas que caracterizan a Nínive y a la Venezuela enferma, espiritualmente hablando? Jehová le dijo a Jonás: “Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” (Jonás 1: 2). Ese es el síndrome de Venezuela, el problema. ¿Cuál es el tratamiento, la solución? Pregonar arrepentimiento, evangelizar, anunciar la salvación que viene de Dios, o mejor dicho anunciar al Salvador: JESUCRISTRO. El texto en cuestión dice que “cada uno clamaba a su dios” durante la gran tempestad ocurrida en el mar. En la tempestad de Venezuela cada uno clama a su dios y, como Jonás (Jonás compró el pasaje para Tarsis, no para Nínive), la Iglesia se echa a dormir,
Se va hacia otro lugar, ve para los lados, se distrae, para no cumplir el mandato de Dios para Venezuela, el cual es: “arrepentíos” y “convertíos”.
Jehová Dios, después de haber tratado a Jonás, éste se dispuso a cumplir la voluntad de Dios: fue al pueblo de Nínive para proclamar el mensaje de Jehová Dios: mensaje de arrepentimiento a nivel social y político (el rey y sus grandes estaban involucrados en el asunto). El pueblo de Nínive se arrepintió de su mal, clamó a Dios fuertemente y se convirtió de su maldad y de la rapiña (corrupción). “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió (Jehová) del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”.
Como Jehová Dios tuvo piedad de Nínive, así también puede tener piedad de Venezuela, si ésta se arrepiente de su maldad, de su pecado. El Señor va a obrar en nuestro País por medio de su Iglesia, pero una Iglesia con gran sentido de responsabilidad profética, para cumplir con la misión de “id y predicad”, pregonar las buenas nuevas de salvación dadas por Jesucristo para nuestra Nación y para todas las naciones.
En este contexto, hay esperanza para Venezuela. AMEN.
Francisco ACEVEDO.

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