top of page

Francisco Acevedo

Home: Welcome
Home: Blog2
Search

LA VID: VINO, SANGRE Y VIDA

  • Writer: Francisco Acevedo Hernández
    Francisco Acevedo Hernández
  • Dec 20, 2018
  • 3 min read

La Biblia contiene muchas parábolas, imágenes, tipos, sombras, simbolismos, alegorías, metáforas, figuras… para expresar verdades espirituales. En la Biblia se lee que las cosas visibles (o manifiestas) hablan de las cosas invisibles (Rom. 1: 20). O sea, lo natural (la naturaleza) es un libro abierto donde se lee lo sobrenatural. Uno de los métodos de enseñanza usado por Jesucristo es la parábola. La parábola es una narración breve y simbólica (lenguaje figurado) de la que se extrae una enseñanza espiritual y revela misterios del reino de los cielos. “Jesús habló por parábolas a la gente, y sin parábolas no les hablaba; para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo” (Mat. 13: 34-35). Sin embargo, aparte o en casa, Jesús explicaba las parábolas a sus discípulos y su razón era: “Porque a vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no” (Mat. 13:11-17). Una de esas parábolas es la parábola de la vid como imagen o figura para enseñar que él (Cristo) es la vid y nosotros los pámpanos (o sarmientos). La vid contiene, como todas las plantas, una savia que fluye desde su raíz para nutrir a los pámpanos o sarmientos que están pegados a su tallo. El pámpano es el vástago o rama de la cepa de la vid, de donde brotan las hojas, los zarcillos y los racimos que al llegar a su punto de madurez se convierten en racimos de uva. Jesús toma esta realidad natural de la vid y la usa para enseñar una verdad sobre-natural o espiritual. Él dice: “Yo soy la vid verdadera, y mi padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto… Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15: 1-9). Jesús está enseñando sobre la comunión de los miembros de Su Cuerpo (la Iglesia) con él y entre ellos. Los miembros, como vástagos pegados a él, reciben la savia, reciben la vida para dar fruto, el fruto de la vid (el racimo de uva), fruto del cual se produce el vino que representa su sangre (“Bebed de ella –de la copa con vino- porque esto es mi sangre del nuevo pacto” (Mat. 26: 27-28). Esta sangre representa su vida (Jn. 6: 63-) que fluye por el tallo de la planta y nutre a cada miembro. El Señor está enseñando con esta imagen de la vid, lo que es el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia, que no es una ORGANIZACION fría con normas, ritos, ceremonias, programas y actividades, sino un ORGANISMO, un Cuerpo Vivo, una VID que da a cada vástago, a cada miembro, el vino, la sangre, la vida, del mismo Cristo, Su Cabeza.

Bendiciones.

Francisco ACEVEDO. Maturín, Venezuela. Julio 2018.


 
 
 

Comments


Piles of Books

Contact

Maturin, Monagas, Venezuela

00584147693783

  • facebook
Home: Contact
  • facebook

©2018 by Francisco Acevedo. Proudly created with Wix.com

bottom of page