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GRACIA, AMOR Y COMUNION

Writer: Francisco Acevedo HernándezFrancisco Acevedo Hernández

Updated: Dec 20, 2018

-Tres dimensiones de un mismo Dios-

El Apóstol Pablo en su carta a los corintios, se despide con el siguiente saludo: “La GRACIA del Señor Jesucristo, el AMOR de Dios, y la COMUNION del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén” (2 Cor. 13: 14). Y dice AMEN. Pablo con este saludo está reconociendo que hay un solo Dios y tres personas (Padre, Hijo y Espíritu Santo), verdad aceptada por las iglesias cristianas y negada por algunas religiones monoteístas que no reconocen a Jesucristo como Dios y para ellos el Espíritu Santo tampoco es Dios. Ellos niegan el “misterio” de la Trinidad (Dios Uno y Trino). La pregunta es: ¿por qué Pablo nombra a los tres (Padre, Hijo y Espíritu Santo) si con uno basta? Él pudo haber dicho “el AMOR de Dios sea con todos vosotros”, y ya. Pero los nombra a los tres reconociendo la Deidad de cada uno. Es un misterio. Misterio al cual nos podemos acercar (solamente acercar) por la razón, pero sólo lo podemos entender por el espíritu vivificado que tenemos morando en nosotros por la obra redentora de Cristo y por su promesa hecha realidad. Jesucristo era el CONSOLADOR (abogado, intercesor) de sus discípulos, los consolaba e intercedía por ellos con su palabra. Pero va llegar el momento en que él no va a estar más físicamente con ellos, por eso les dice: “Yo rogaré al Padre, y os dará OTRO CONSOLADOR para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14: 16-17). Jesús prometió que vendría en Espíritu a morar en nosotros con poder: “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…” (Hechos 1: 8). Promesa cumplida según se narra en Hechos 2: 1-4. La Trinidad es un misterio al que sólo tenemos acceso por el espíritu. Dice Pablo que hay cosas que “Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios… Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (1 Cor. 2:10-14). Si usted le mete cabeza, razón y lógica al “misterio” de la trinidad, no va a entender nada. Sin embargo, usted se puede acercar al “misterio” leyendo algunos textos bíblicos que lo pueden ayudar, como por ejemplo en el texto con el cual empezamos este mensaje, donde se manifiesta el Hijo en la dimensión de la Gracia, el Padre como Amor y el Espíritu Santo como expresión de Comunión. En la creación del hombre, Dios dice: “Hagamos al hombre…” (Gen. 1: 26). Nótese que se usa el plural (hagamos), no el singular. En el bautismo de Jesús se ve claramente la manifestación de la Trinidad: “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3: 16-17). Ahí podemos ver claramente al Padre, que habla; al Hijo, que es bautizado y al Espíritu Santo manifestado en forma de paloma. En la carta del Apóstol Pablo a los corintios usted puede ver la manifestación del Dios Trino dando bendiciones a la Iglesia. Dice: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu (el Espíritu Santo) es el mismo. Hay diversidad de ministerios, pero el Señor (el Hijo) es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios (el Padre), que hace todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12: 4-6). El Apóstol Juan escribe: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo (el Hijo) y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” (1 Jn. 5: 7). Hay tres parábolas narradas en Lucas 15: 1-24 que involucran al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo (la Trinidad) en la salvación espiritual del hombre perdido, separado de Dios por el pecado. En la parábola del hijo pródigo, usted puede notar que el Padre está buscando-esperando al hijo perdido, hijo que regresó arrepentido al Padre. En la parábola del buen pastor se representa a Jesús, el Hijo que busca y encuentra la oveja perdida y en la parábola de la dracma (moneda) perdida se representa al Espíritu Santo en una mujer que con una lámpara halla la moneda de gran valor (el hombre perdido, no devaluado). Todos se alegran (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) y celebran el encuentro del hombre perdido por el pecado, rescatado y regresado a la GLORIA DE DIOS. Hermanos, “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros”. Un gran abrazo.

Francisco ACEVEDO. Maturín. Venezuela, julio 2018.


 
 
 

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