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LA PALABRA ESPÍRITU EN EL GRIEGO BIBLICO

Writer: Francisco Acevedo HernándezFrancisco Acevedo Hernández

Updated: Dec 20, 2018

Según la Biblia, el ser humano se compone de espíritu, alma y cuerpo (1 Tes. 5:23). Dios creó el espíritu en el hombre: “Sopló en su nariz aliento de vida” (Gen. 2:7). “Soplo” tiene que ver con el espíritu y “vida” se refiere a vida eterna -vida abundante- (Juan 10: 10). Por crear el espíritu en el hombre, a Dios se le define como “Padre de los espíritus” (Heb. 12: 9). Job confirma la presencia del espíritu en el hombre: “Ciertamente espíritu hay en el hombre y el soplo del Omnipotente le hace que entienda” (Job 32: 8). También dice: “Porque lleno estoy de palabras, y me apremia el espíritu dentro de mí” (Job 32: 18), y en otra parte expresa: “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida” (Job 33: 4).

Adán pecó, se separó de Dios, y su espíritu murió y al mismo tiempo murió el espíritu en todo hombre. “El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombre, por cuanto todos pecaron” (Rom. 5: 12). Aquí surge una pregunta: ¿después de la muerte dónde va el espíritu? “El polvo –el cuerpo físico del hombre- vuelve a la tierra, como era, y el espíritu vuelve a Dios que lo dio” (Ecl. 12: 7). Ese espíritu muerto, por el pecado de Adán, fue RE-CREADO por la justicia que hizo Jesucristo en la cruz. Al creer en la obra salvadora de Cristo, nuestro espíritu es vivificado, re-creado. Ese espíritu vivificado, re-creado, que está dentro de mí como creyente (espíritu humano) es lo que se entiende por “hombre interior” y cuando se conecta y “se une al Señor, un espíritu es con él” (1 Cor. 6: 17). Por eso Jesús le da gran importancia al espíritu cuando revela: “Dios es Espíritu; y los que adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Jn. 4: 24). Ya no es necesario adorar en un monte, en un lugar, en ley, en imágenes, en un estado de ánimo, en ritos y ceremonias etc. Es “en espíritu”.

En el texto de Efesios 6, 18 se plantea un problema: algunos afirman que el término espíritu allí se refiere al espíritu humano y otros piensan que se trata del Espíritu Santo (porque está en letra mayúscula en todas las versiones de la Biblia en español). Pero ahí se trata del espíritu humano, no del Espíritu Santo. El contexto bíblico en ese texto, desde el verso 10 al verso 17, me dice y me aclara que se trata del espíritu de los creyentes de Éfeso, de su hombre interior, no del Espíritu Santo, aunque, por supuesto, hay una conexión con el Espíritu Santo de Dios.

“Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado. Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla, y el que habla será como extranjero para mí” (1 Cor. 14: 10-11).

Frecuentemente cuestionamos, desde el punto de vista semántico-lingüístico o gramatical, algunas expresiones de otros idiomas sin tomar en cuenta el contexto gramatical del idioma del cual se traducen algunas frases, sobre todo del hebreo o del griego en el área de la interpretación bíblica de algunos términos. Por ejemplo, hay confusión y mala interpretación cuando se trata del término espíritu en el idioma griego. No sabemos cuándo se trata del espíritu humano o del Espíritu Santo en algunos textos griegos por la sencilla razón que en el griego bíblico usted nunca va a encontrar la palabra espíritu con letra mayúscula. Siempre la va a encontrar con letra minúscula sea para referirse al espíritu humano o al Espíritu Santo. Esto no quiere decir que el Espíritu Santo no es tratado como una persona o como Dios. Sencillamente es una palabra que el griego usa en minúscula porque responde a sus reglas gramaticales y semánticas.

En Gálatas 5 aparece varias veces la palabra espíritu (en griego) escrita en minúscula. En Gálatas 5: 22-25 el Apóstol Pablo trata el tema del fruto del Espíritu. Ahí el término espíritu se escribe en griego con minúscula y se traduce al español con mayúscula. La pregunta es: ¿Cuándo se trata del Espíritu Santo y cuándo se trata del espíritu humano? En ese caso se aplica la regla hermenéutica de la comparación. Es decir, se trae otro texto bíblico referente y usted puede concluir, por texto paralelo, si se trata del Espíritu Santo o del espíritu del hombre. Veamos, si usted va a Romanos 14: 17 leerá que “el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”. La clave está en dos palabras: PAZ y GOZO que son dos aspectos referidos en Gálatas 5: 22, lo cual quiere decir que, allí en la carta a los Gálatas, se trata del Espíritu Santo y no del espíritu humano.

Por el contexto bíblico o por revelación del Espíritu Santo y usando la inteligencia espiritual (Ef. 1: 8-9) (Ef.1:17-18) (Col. 1:9-10), podemos discernir cuándo se trata del Espíritu Santo y cuándo del espíritu humano ya que el idioma griego tiene sus reglas gramaticales propias que hay que respetarlas y no podemos forzar el texto con reglas del idioma español o de cualquier otro idioma. Recordemos que ningún idioma “carece de significado” y no puedo “ignorar el valor de las palabras”, porque “si yo ignoro el valor de las palabras seré como extranjero para el que habla”, es decir, no entenderé.

Bendiciones.

Francisco ACEVEDO. Maturín, Venezuela. Marzo 2017.


 
 
 

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